Recuerdo, cuando era joven y estaba preparándome para ir a la universidad sentándome con mi padre y aprendiendo de él cómo hacer mis impuestos. Definitivamente, no fue el momento más feliz que habíamos pasado juntos, pero recuerdo después de entender todo, mi padre era un buen maestro, concluí, "Papá, es muy fácil engañar al gobierno con sus impuestos". Mi papá había enseñado bien la tema, pero mi conclusión lo entristeció y el dijo: "Sí hijo lo es - pero eso también determina el tipo de hombre que será". El peor enemigo que tenemos es nosotros mismos. La Biblia llama a esta naturaleza, viviendo dentro de nosotros - la carne. Él ocupa la mismo piel que ocupamos. Utiliza el mismo cerebro que usamos para pensar sus pensamientos destructivos. Él usa las mismas manos que usamos para realizar sus propias acciones. Este enemigo puede hacerte más daño que cualquier otra persona. Él es la mayor desventaja que tenemos en nuestra vida cristiana diaria. Hay dos razones que hacen difícil tratar con la carne. Primero, no nos gusta reconocerlo e identificarlo. Somos despacio en darle el titulo de enemigo. El hecho es que la mayoría de nosotros nos gusta a él. El segundo problema es que está en el interior de nosotros. En Josué 7 y 8 la derrota en Ai representa la carne del creyente. Había algo mal en el interior de Israel. Esto iba a ser la tierra que Dios había prometido, pero algo se interponía en su camino - ellos mismos. Específicamente, había pecado en el campamento (el pecado de Acán afectó a todos). Los pasos en los pecados de la carne son: Yo veo - físico; Yo codicio- mental; Yo tomo - voluntario. No puede haber liberación de pecado hasta que el creyente se humilla y ora al Señor por perdón. Acán había cometido una ofensa seria porque estaba en rebelión directo a un mandamiento explícito (Deuteronomio 20:16-18). Y cuando pecamos hay consecuencias - SIEMPRE. Note los resultados del pecado de Acán: (1) Muchos hombres murieron (7:5); (2) El ejército de Israel suplicó con temor (7:5); (3) Josué cuestionó a Dios (7:7-9); (4) Dios amenazó a Israel a retirar su presencia del pueblo (7:12); (5) Acán y su familia tuvieron que ser destruidos (7:24-26). Cuando Israel eliminó el pecado de su comunidad, estos fueron los resultados: (1) el animo de Dios (8:1); (2) la presencia de Dios en la batalla (8:1); (3) La guía de Dios y la promesa de victoria (8:2); (4) El permiso de Dios para quedarse con el ganado de la batalla (8: 2). A lo largo de toda la historia de Israel, las bendiciones llegan cuando la gente abandona su pecado. Nosotros también experimentaremos bendiciones cuando rechazamos nuestro pecado y sigamos el plan de Dios de todo corazón. Si no han aceptado a Cristo, entonces sus pecados no han sido lavados en la sangre del cordero. No sólo serás bendecido cuando abandonas el pecado cuando tengas a Cristo como tu Salvador, sino que ganarás una eternidad en el cielo con todos los santos que nos han precedido. Dios te ama (Juan 3:16), Todos somos pecadores (Romanos 3:23), El pecado tiene un precio que debe ser pagado (Romanos 6:23), Jesús murió para pagar por tu pecado (Romanos 5:8) Ore y pídale a Jesús que perdone sus pecados y que sea su Salvador y Señor. (Romanos 10: 9-13). Recursos: Thru the Bible by Dr. J. Vernon McGee Life Application Bible Notes

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